top of page

HISTORIAS QUE DEJAN HUELLA
%20copia.jpg)
FILEMÓN
Mi dueño me dejaba solo, sin cuidado ni alimento. Junto a Chimuelo, mi amigo, Para sobrevivir, tenía que buscar comida entre la basura. Fue en una de esas ocasiones que el aroma de algo delicioso me llevó al santuario. Entré sin saber que allí encontraría mucho más que comida: encontré personas que no me rechazaron, que me ofrecieron cariño y me hicieron sentir parte de una familia.
Me permitieron regresar cada fin de semana para alimentarme. Poco a poco, mi cuerpo se recuperó y mi espíritu también. Al verme más fuerte y bonito, mi dueño decidió venderme como burrito de carga. Pensé que todo lo que había ganado se perdería.
Pero los amigos del santuario no lo permitieron. Reunieron dinero, hicieron una colecta y lograron rescatarme. Ya no sería explotado, me regalaron una vida digna, libre y segura.
Hoy vivo rodeado de amor, cuidado y respeto. Y sé que hay humanos capaces de cambiar el destino de quienes más lo necesitan. Gracias a ellos, soy más que un burrito de carga: soy parte de una familia que cree en la compasión, la justicia y el valor de cada vida.

bottom of page